Las demoliciones con excavadora se realizan de forma controlada y progresiva, comenzando generalmente por las partes superiores de la estructura para garantizar la seguridad y estabilidad del entorno. Utilizando implementos específicos como martillos hidráulicos, cizallas o cazos, el operario va derribando los elementos de forma precisa, minimizando las vibraciones y el polvo. Una vez finalizado el derribo, la propia maquinaria se encarga de la clasificación y retirada de los escombros, dejando el terreno limpio y nivelado para cualquier nuevo uso o construcción.